<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5412244171409192231</id><updated>2011-04-22T04:14:41.985+02:00</updated><title type='text'>Raphael</title><subtitle type='html'>Cuento de 6.500 palabras terminado a finales de 2003</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://1raphael.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5412244171409192231/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1raphael.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Anna Wohlgeschaffen</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5412244171409192231.post-2305274367254494313</id><published>2008-06-15T17:55:00.001+02:00</published><updated>2008-07-10T09:56:16.374+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Cada uno vive como buenamente puede. Unos trabajan para terceros, otros por su cuenta, los hay que son artistas, también hay artesanos y los más tene&amp;shy;mos una pro&amp;shy;fesión, o un ofi&amp;shy;cio. Yo soy de los últimos, y debo decir que me tocó uno muy cruel. No porque lo sea en sí mismo. Es porque no re&amp;shy;&amp;shy;sulta fá&amp;shy;&amp;shy;cil hablar de él. Ima&amp;shy;gi&amp;shy;nen, si no, una fiesta en casa de un vecino, mu&amp;shy;cha gente des&amp;shy;conoci&amp;shy;da. Na&amp;shy;da más nor&amp;shy;mal, a poco que la temperatura so&amp;shy;cial se incremente unos grados, que un ¿y tú qué ha&amp;shy;&amp;shy;ces, a qué te dedicas? Los que primero se animan a contestar dicen ser doc&amp;shy;to&amp;shy;&amp;shy;res ilustres, afamados em&amp;shy;presarios, fun&amp;shy;cionarios de cuer&amp;shy;po superior, cate&amp;shy;drá&amp;shy;ti&amp;shy;cos eximios, ar&amp;shy;tis&amp;shy;tas renombrados o medias puntas que van bien de cabeza. Desde ahí, en pro&amp;shy;gresivo des&amp;shy;cen&amp;shy;&amp;shy;so, el turno se nos acer&amp;shy;ca y se nos acerca, mientras bus&amp;shy;camos el modo de sa&amp;shy;lir&amp;shy;nos del gru&amp;shy;po, de guarecernos en el re&amp;shy;trete, o donde sea, para no expli&amp;shy;&amp;shy;car que uno lleva el control del espacio comercializable de los ce&amp;shy;mente&amp;shy;&amp;shy;rios mu&amp;shy;&amp;shy;nicipales. La gente sue&amp;shy;le ser edu&amp;shy;cada y no descom&amp;shy;po&amp;shy;ne la expre&amp;shy;sión por mu&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;cho que percibamos un sutil gesto colec&amp;shy;tivo, ese inconfundible de la&amp;shy;&amp;shy;gar&amp;shy;&amp;shy;to, lagarto, y que más de una ma&amp;shy;&amp;shy;no se retrae a la espalda para exten&amp;shy;der los de&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;dos índice y me&amp;shy;ñique, que así se conjura el mal de ojo. Siem&amp;shy;pre hay algún audaz, por no decir cabrón, que se quiere lucir a cos&amp;shy;&amp;shy;ta tu&amp;shy;&amp;shy;ya y que inex&amp;shy;o&amp;shy;rablemente pregun&amp;shy;&amp;shy;ta, con sardónica inocen&amp;shy;cia, ¿y de qué va eso, tío? ¿asig&amp;shy;nas tú las tum&amp;shy;bas?, a lo que, ya jodido y en tono desafian&amp;shy;te, res&amp;shy;pon&amp;shy;des que sí, tú lo has dicho, soy el que di&amp;shy;&amp;shy;ce dónde acabáis to&amp;shy;dos y cada uno de vosotros. Sí, ríete, pero tar&amp;shy;de o tem&amp;shy;&amp;shy;pra&amp;shy;no tu ex&amp;shy;pediente pa&amp;shy;sará por mi mesa, y seré yo el que diga en qué nicho ponemos tu ataúd, qué vecinos tendrá tu sepultura o a qué hora quemamos tus des&amp;shy;pojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprenderán, pues, que no sólo procure no hablar de cómo he gana&amp;shy;&amp;shy;do mi pan el medio siglo que llevo entre cadáveres, sino que ca&amp;shy;da día rehuya más y más el contacto con los vivos. He pasado por demasiado, desde que me llamaran Raska&amp;shy;yú a que me pre&amp;shy;&amp;shy;guntaran si los muertos salían de madrugada para dar una vuel&amp;shy;&amp;shy;ta, como can&amp;shy;ta&amp;shy;&amp;shy;ba no recuerdo cuál niña pija, sa&amp;shy;brá ella qué carajo es pa&amp;shy;sar una no&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;che deambulando por un camposanto. Es desagra&amp;shy;dable porque no es un hu&amp;shy;&amp;shy;mor recíproco, de ida y vuel&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;ta, bondadoso, el que ha&amp;shy;ce sonreír por mucho que a menudo se tra&amp;shy;te de mue&amp;shy;&amp;shy;cas torcidas. Si no respondes eres un antipático y un bor&amp;shy;&amp;shy;de, pero si explicas que sí, que los nichos se resque&amp;shy;brajan al alba y las muertas de postparto salen a pasear en sus mor&amp;shy;ta&amp;shy;jas, ensan&amp;shy;grentadas de los bajos y arrastran&amp;shy;do tras ellas sus placentas viscosas ‑una ima&amp;shy;&amp;shy;gen muy celebrada; más de una di&amp;shy;gestión he cortado con ella-, eres un asquero&amp;shy;so y un tío por demás desagradable, y no entiendo cómo le has invitado, Pepita. To&amp;shy;tal, que hace mu&amp;shy;cho me resigné a decir que administro propie&amp;shy;da&amp;shy;&amp;shy;des in&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;mo&amp;shy;bi&amp;shy;&amp;shy;lia&amp;shy;rias, lo que no de&amp;shy;&amp;shy;ja de ser cier&amp;shy;&amp;shy;to, y a cambiar de tema, pero sin evitar que me duela. Que me ofen&amp;shy;&amp;shy;da. Es la razón de que cada vez hable con menos gente, sin po&amp;shy;der decir que lo sien&amp;shy;ta. En la vida, y si tie&amp;shy;nen suficientes años seguro que me com&amp;shy;prenden, to&amp;shy;do es acostumbrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me falta poco para retirarme, pero a diferencia de lo normal nadie me achucha, nadie me presiona para que acepte una preju&amp;shy;bilación. No es que sea im&amp;shy;pres&amp;shy;cin&amp;shy;&amp;shy;dible. Sucede, simplemente, que nuestro negocio es muy es&amp;shy;ta&amp;shy;&amp;shy;ble y nada disputado. Para vender no necesitamos rostros agra&amp;shy;dables ni to&amp;shy;&amp;shy;que sexy alguno. Somos lo que somos, y cuanto más feos, y más viejos, y más si&amp;shy;&amp;shy;nies&amp;shy;tros, más paz inspiramos y más caros son los ataú&amp;shy;des que vende&amp;shy;mos. Rara vez hay una cri&amp;shy;sis, y si algu&amp;shy;na se pre&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;senta, como la del verano pa&amp;shy;sado, es por exce&amp;shy;so de clientela, no por lo con&amp;shy;&amp;shy;tra&amp;shy;rio. Mal verano, el que tu&amp;shy;vi&amp;shy;mos. Un calor horroro&amp;shy;so, ¿se acuerdan? Aquí, en Madrid, casca&amp;shy;ron dos mil que aún no les to&amp;shy;caba. Hubo suerte, me&amp;shy;nos mal. Co&amp;shy;mo la mayo&amp;shy;ría eran jubilatas que viví&amp;shy;an so&amp;shy;los, como seré yo dentro de tres años, só&amp;shy;&amp;shy;lo se les su&amp;shy;&amp;shy;po sepul&amp;shy;tables cuan&amp;shy;do sus veci&amp;shy;nos volvieron de va&amp;shy;caciones y percibie&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;ron el aro&amp;shy;&amp;shy;ma, o cuando sus hi&amp;shy;jos se acorda&amp;shy;ron de llamarles, que alguna vez hay que ha&amp;shy;cer&amp;shy;lo, y les extrañó que quince días después siguieran sin contestar. Unas cosas con otras, el gran achu&amp;shy;chón se di&amp;shy;luyó a lo lar&amp;shy;go de septiembre, así que pudi&amp;shy;mos afrontarlo sin ho&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;ras extra&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;or&amp;shy;dinarias. Tuvimos al&amp;shy;gún proble&amp;shy;ma con los ni&amp;shy;chos, porque siendo vera&amp;shy;no era im&amp;shy;&amp;shy;pre&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;decible tal ex&amp;shy;ceso de deman&amp;shy;da –sube con las gripes, aunque no con los ca&amp;shy;lo&amp;shy;res‑ y ape&amp;shy;nas disponí&amp;shy;a&amp;shy;mos de reservas edificadas, pero una experta gestión co&amp;shy;mercial –nadie se deja influir tan&amp;shy;to como un deu&amp;shy;do, sobre todo si del due&amp;shy;lo sa&amp;shy;le disparado a la no&amp;shy;taría- desvió la de&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;man&amp;shy;da ex&amp;shy;ce&amp;shy;den&amp;shy;te a nuestros mag&amp;shy;ní&amp;shy;fi&amp;shy;cos cre&amp;shy;matorios, de modo que pudimos capear el tem&amp;shy;po&amp;shy;ral sin que nadie ad&amp;shy;vir&amp;shy;tie&amp;shy;ra lo cerca que andu&amp;shy;vimos, si no del desastre, sí de ser no&amp;shy;ticia, lo último que se puede per&amp;shy;mitir una em&amp;shy;presa de servicios fu&amp;shy;ne&amp;shy;ra&amp;shy;rios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como les decía me jubilaré dentro de poco. Mientras llega el día me ocupo de mi trabajo con impecable diligencia. No me apa&amp;shy;siona, pero lo hago a satis&amp;shy;facción de la empresa y eso es lo que cuenta. El día que me vaya pondrán en mi lu&amp;shy;gar un titulado superior con tres idio&amp;shy;mas y sie&amp;shy;te masters, y no por eso lo hará me&amp;shy;jor. Es más, necesitará un tiempo para no meter la pata, y cuando aprenda se lar&amp;shy;gará, por lo que ya les dije, que no poder hablar de lo que uno hace conduce a vol&amp;shy;verse di&amp;shy;feren&amp;shy;te, o a buscar otro trabajo, y más si aún se es joven. Se pre&amp;shy;gun&amp;shy;ta&amp;shy;rán ustedes có&amp;shy;&amp;shy;mo se puede meter la pata en asignar se&amp;shy;pulturas, por im&amp;shy;pa&amp;shy;cientes que sean los deu&amp;shy;dos, y les diré que no es ahí donde se me&amp;shy;te, porque quien de veras asig&amp;shy;&amp;shy;na es un ordenador que compramos hace años, y que aun&amp;shy;que ya es ma&amp;shy;&amp;shy;yor, como yo, lo si&amp;shy;gue haciendo de maravilla, igual que yo. Mi función es meramen&amp;shy;te fe&amp;shy;da&amp;shy;&amp;shy;taria: refren&amp;shy;do con mi fir&amp;shy;ma de apoderado lo que dice la máquina, y to&amp;shy;dos conten&amp;shy;&amp;shy;tos. Se pue&amp;shy;de meter la pa&amp;shy;ta cuando el ordenador no lo ha&amp;shy;ce todo. Me re&amp;shy;&amp;shy;fiero a si hay que de&amp;shy;sen&amp;shy;te&amp;shy;rrar, o exhumar, que sue&amp;shy;na más elegante. No estoy hablando de las exhu&amp;shy;ma&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;cio&amp;shy;nes puntuales, esas que de vez en cuando acomete&amp;shy;mos a requerimiento judi&amp;shy;cial, sino a las ru&amp;shy;ti&amp;shy;na&amp;shy;rias, las que se realizan a los veinticinco años del en&amp;shy;te&amp;shy;rra&amp;shy;mien&amp;shy;to si el que contra&amp;shy;tó la sepultura no lo hizo a per&amp;shy;pe&amp;shy;&amp;shy;tui&amp;shy;dad. El or&amp;shy;denador me in&amp;shy;dica, en prea&amp;shy;vi&amp;shy;so de seis meses, que un determina&amp;shy;do es&amp;shy;pa&amp;shy;cio re&amp;shy;co&amp;shy;mercia&amp;shy;li&amp;shy;za&amp;shy;ble, por lo general a buen pre&amp;shy;cio –pa&amp;shy;ra residir en un buen sitio, rodeado de ve&amp;shy;&amp;shy;cinos ele&amp;shy;gan&amp;shy;&amp;shy;tes, siempre hay que pa&amp;shy;gar un plus‑, es&amp;shy;tá por quedar libre. Me dice también dón&amp;shy;de puedo encontrar el expe&amp;shy;dien&amp;shy;&amp;shy;te, pero desde ahí es cosa mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se trata de una primera ocupación es normal que aún existan deudos que ha&amp;shy;yan conocido al difunto, y como es su derecho prorrogar el contrato hay que dar con ellos, lo que rara vez es fácil. A menu&amp;shy;do son ancianos ape&amp;shy;nas lúcidos, sin control efectivo sobre su patrimonio. Hay, pues, que localizar a quie&amp;shy;nes les con&amp;shy;trolan, a menudo hijos des&amp;shy;al&amp;shy;ma&amp;shy;&amp;shy;dos que si algo desean es que pa&amp;shy;pá, o mamá, la espiche de una santa vez y así pue&amp;shy;&amp;shy;dan repartirse lo que tenga, por lo general un piso en un buen sitio y que les sa&amp;shy;ca&amp;shy;rá el vientre de penas. En mi registro esta&amp;shy;dís&amp;shy;tico particular, nueve de cada diez, una vez entien&amp;shy;den que si dicen de seguir hay que pasar por caja y si dicen de que no eso es todo, no se les paga por de&amp;shy;jar la tum&amp;shy;ba li&amp;shy;bre, al momento de&amp;shy;ciden a favor de la fo&amp;shy;sa común, que la vi&amp;shy;da está mu achu&amp;shy;chá y ellos, total, ni se acuerdan de su abuela. El que hace diez sí prorroga, nor&amp;shy;malmente por&amp;shy;que no es un viejo tan ca&amp;shy;duco y aca&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;bado que no se pue&amp;shy;da limpiar el culo él solo, que aún controla su dine&amp;shy;ro y ha&amp;shy;ce con él lo que le sale de sus par&amp;shy;&amp;shy;tes, y mejor gas&amp;shy;tarlo en eso que dejárselo a la zo&amp;shy;rra de la nue&amp;shy;ra, un suponer. A mí, pues qué quie&amp;shy;ren: me da&amp;shy;ría igual, aunque la empresa prefiere que no haya pró&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;rrogas, porque la tarifa es más baja y se ingre&amp;shy;sa menos, y eso hace que de un mo&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;do sutil, pero efi&amp;shy;&amp;shy;caz, que pa&amp;shy;&amp;shy;ra manipular vo&amp;shy;luntades nada como la experiencia, orien&amp;shy;te al deu&amp;shy;&amp;shy;do a renunciar. Curiosamente, cuando no ten&amp;shy;&amp;shy;go éxito se acaban mis problemas, mien&amp;shy;&amp;shy;tras que si triunfo em&amp;shy;piezan mis des&amp;shy;ve&amp;shy;&amp;shy;los. Es por la exhu&amp;shy;ma&amp;shy;ción, que se las trae. Las normas dicen que debo conseguir la presencia del deudo pa&amp;shy;ra evitar re&amp;shy;&amp;shy;clamaciones fu&amp;shy;&amp;shy;turas, pese a no ser plato de gusto ver abrir un ataúd que una vez con&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;tuvo un ser más o menos querido. Todo el mundo tiende a pasar, aun&amp;shy;que ahí es cuando su&amp;shy;surro que a menudo aparecen objetos de valor, ya que an&amp;shy;&amp;shy;ti&amp;shy;gua&amp;shy;men&amp;shy;te, cuando los muertos bajaban a sus tumbas, se acostumbraba enjoyar&amp;shy;&amp;shy;los, pe&amp;shy;ro a la fo&amp;shy;sa común ba&amp;shy;jan sin nada, los hue&amp;shy;sos metidos en un saco y eso es todo, y si algo apa&amp;shy;rece se queda en depó&amp;shy;sito un cierto tiempo, al cabo del cual se vuel&amp;shy;ve propie&amp;shy;dad de la empresa. El deudo, si lo habré visto ve&amp;shy;&amp;shy;ces, guar&amp;shy;da un si&amp;shy;&amp;shy;len&amp;shy;&amp;shy;cio de segun&amp;shy;dos para des&amp;shy;pués cambiar de idea, bue&amp;shy;no, si es así allí es&amp;shy;taré, para de&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;cirle adiós una última vez. Ay, si yo les contara de las miserias humanas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy metódico, ya lo habrán imaginado. Viviendo de lo que vivo, y desde hace tantos años, cómo no serlo. De ahí que, por ejemplo, dedique las tardes a revisar lo que dice la máquina sobre fosas libera&amp;shy;bles en un pla&amp;shy;zo de seis meses. Hace justo eso, seis me&amp;shy;ses, que comenzó lo que ahora les relato, y a eso se debe que me ha&amp;shy;ya puesto a escribir, no por expli&amp;shy;car&amp;shy;les en qué consiste mi aburridísimo trabajo. Aquella tarde ha&amp;shy;bía pocas fosas, y só&amp;shy;lo una de segun&amp;shy;&amp;shy;da prórroga, por lo cual parpa&amp;shy;&amp;shy;&amp;shy;deaba en la pantalla, y al ver el nombre de la ocupanta, pues era una señora, la memo&amp;shy;ria, que alguna vez me parece viva su propia vida, se me puso en marcha, y como por las tardes hay poca gente, y nadie me incordia en mi despachito encrista&amp;shy;lado de la planta sótano, bajo una luz de muy poquitos watios y rodea&amp;shy;do de ataú&amp;shy;des apilados hasta cinco alturas, pues me dejé llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Anna Wohlgeschaffen&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5412244171409192231-2305274367254494313?l=1raphael.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://1raphael.blogspot.com/feeds/2305274367254494313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5412244171409192231&amp;postID=2305274367254494313&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5412244171409192231/posts/default/2305274367254494313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5412244171409192231/posts/default/2305274367254494313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://1raphael.blogspot.com/2008/06/raphael.html' title=''/><author><name>Anna Wohlgeschaffen</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
